Entierro en Thérésienbourg de Miroslav Krleža

Siempre he amado leer a Miroslav Krleža, un escritor croata cuya obra fue influenciada por Strindberg, Dostoevsky, Riike, Proust, etc. Autores que amo. Muy recurrente en su país, Miroslav Krleža es, desgraciadamente, muy poco traducido en Francia. Sin embargo, es posible comprender a este escritor, a través de un riguroso relato corto, “El entierro en Theresienbourg”, disponible en Ombres. Y es de este texto del que hablaré aquí.

En “Entierro en Theresianbourg”, Miroslav Krleža nos dice la narración de un joven oficial de una tropa austrohúngara de élite: el decimoséptimo regimiento de Dragones de Theresianbourg. La historia tiene lugar en 1909. La primera mitad del texto debe ver con la gloria y el prestigio, pero también sobre el orgullo. Así, se organiza una colosal recepción, a la que se invita a los emisarios japoneses (también ganadores en el frente ruso), para celebrar a los Dragones, heroicos luchadores a los que todo el planeta admira. ¿No lograron liberarse de Napoleón? ¿Cómo podría no saberlo? Y estos soldados son tan bellísimos con sus ropajes militares… ¿Cómo no alardear de esto? Los inventarios de los sensacionales uniformes, los condes de las peleas victoriosas, las enumeraciones de las medallas, los condes de los títulos militares, etc., se detallan con insistencia, al ritmo de una ametralladora. El constructor insiste hasta que la sobredosis y el lector desatento podría no ver el segundo nivel todavía presente. Y la ironía… La segunda mitad del texto será más explícita. Y no, ni el patriotismo ni el nacionalismo son defendidos en este cuento de Miroslav Krleža. Todo lo contrario!

 

Desde la segunda mitad del libro, Miroslav Krleža, que hasta esta época sólo se interesaba de manera única en el grupo, en el cuerpo militar sin preocuparse jamás por el sujeto, cambiará súbitamente de rumbo. Así que el estilo del constructor cambia, del mismo modo que su tono. Además, aprendemos más sobre el personaje escencial. Ramong Guéza d’Orkeny, hijo de un héroe de guerra mutilado, no sólo es un fácil oficial, sino también un doctor en matemáticas. Comentamos que es arrogante e indisciplinado, nos encontramos indecisos y enamorados, suponemos que está deprimido e infeliz”. “Lo siento, si no tienes nada superior. ¿Puedo pedirte un vals?” Pensó que era un personaje de un viejo álbum de peluche”. Disculpe, si no le importa… ¿Puedo presentarme? Soy Ramong. Soy sifilítica, llevo pantalones rojos y huelo increíble. Tu padre tiene una aceptable farmacia y, como mi futuro suegro, me dará un edificio en la esquina de King Korvin Square! Me vas a corromper. Seamos una pareja ideal, bailemos un vals”. Ese es el éxito. Indigno”. En el final, todo dicen sobre Ramong, como todo dicen sobre su regimiento. Su superior lo dice y el constructor nos da una vez más hasta la sobredosis. ¿Hasta la mentira? ¿Manipulación? ¿Es el entierro en Thérésienbourg una obra cínica? Probablemente! Así es como yo lo veo. El constructor también enfrenta a la necesaria e considerable élite militar contra la inútil e incompetente élite intelectual en su texto. De hecho hoy en día se burlan de la élite intelectual, y nada se ve haber cambiado. Miroslav Krleža también habla en su cuento sobre la manipulación, el adoctrinamiento… y muchas otras cosas.

Entendemos los temas tratados sin que sean explícitamente nombrados y eso es lo que hace que este libro sea fuerte. El relato precisamente pesimista, dirán algunos (lo llamaré muy realista), habla de la desaparición en todo el sentido de la palabra, de la desaparición de una época y muy más. No diré nada más… Sin embargo, estoy encantado de haber descubierto a Miroslav Krleža, un colosal escritor desgraciadamente inidentificable en Francia. El estilo del constructor es increíblemente rico y ordenado, tanto riguroso como relajante. En menos de cien páginas, Miroslav Krleža nos enseña todo la llegada de su estilo, que cambia varias oportunidades de registro y las diferentes facetas de la escritura de Miroslav Krleža no tienen la oportunidad de dejarnos indiferentes. Para descubrir!

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