En el Imperio Mongol, por Jean de Plancarpin

Hace tiempo que estoy intrigada e interesada en el Imperio Mongol y quizás aún más desde que leí “El Lobo Azul” de Yasushi Inoue, una magnífica historia romántica sobre la vida de un hombre enigmático: Genghis Khan. Así que cuando vi en el catálogo de Anacarsis: “En el Imperio Mongol”, no pude resistirme. Volveré a esta editorial y a su colección de Famagusta en otro momento.

Cerca de 1241, Güyük (el nieto de Genghis Khan) que reinó sobre el Imperio Mongol atacó brutalmente a Europa a nivel de la de hoy Hungría. El Papa Inocencio IV, conmocionado por las numerosas masacres cometidas por las tropas mongolas, elige enviar al franciscano Jean de Plancarpin a encontrarse con Güyük. Así, en 1245, el franciscano Juan de Plancarpín (entonces de 50 años) emprendió un riguroso viaje que duró más de dos años para encontrarse con la multitud que antes se llamaba Tártaro.

“Para escribir la narración de los tártaros, para calma de los que leen, hemos ordenado nuestra historia por capítulos. El primer capítulo describirá la tierra de los tártaros, el segundo su población, el tercero los ritos religiosos de los tártaros, el cuarto sus prácticas, el quinto su forma de gobernar el imperio, el sexto sus guerras, el séptimo los países bajo su dominación, el octavo la forma de combatirlos y el último capítulo describirá nuestro viaje a la corte del emperador (…)”.

El propósito de esta popularizada travesía era doble: antes que nada, teníamos que realizar un trabajo de información, abarcar un poco mejor al enemigo, pero también teníamos que intentar editar Güyük al cristianismo. La respuesta del Colosal Khan a la carta del Papa Inocencio IV fue muy mordaz, en esencia Güyük se preguntaba por qué tenía que transformarse cuando estas muchas victorias probaron que Dios estaba de su lado. Sin embargo, Jean de Plancarpin (franciscano desde la primera hora que conoció a San Francisco) ha recogido en un relato de viaje una cantidad increíble de información sobre los hábitos y prácticas de los mongoles. Este es el trabajo de los etnólogos antes de la hora. Y es este relato traducido por Thomas Tanase el que se nos da en las ediciones de Anacarsis.

Así, en la sección primera del libro se nos ofrece un recordatorio histórico. Desde esta introducción, comprendemos mejor las ocasiones en las que Jean de Plancarpin fue enviado a encontrarse con el pueblo tártaro. Esta revisión histórica es increíblemente atrayente, porque nos posibilita abarcar la situación geopolítica en la actualidad. La fabulosa historia de Jean de Plancarpin llega a continuación en una traducción muy hermosa. Es un texto muy alcanzable, un testimonio directo, que en nueve capítulos nos dice la narración de un pueblo apasionante. Una aventura muy hermosa para vivir y comprender desde un texto olvidado

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