La piel dura de Raymond Guérin

No es la primera oportunidad que leo a Raymond Guérin, es inclusive la tercera vez y jamás me he sentido decepcionado. De hecho, la novela que voy a criticar hoy es posiblemente la que yo prefería. Pasemos en este momento al punto principal: la historia del libro y mi opinión descriptiva.

La novela de Raymond Guérin cuenta la trágica historia de tres hermanas en tres capítulos. Consecuentemente, el escritor dedica un capítulo a todas las hermanas: Clara, Jacquotte y Louison. Además, estos últimos tienen en común que tuvieron una niñez triste y dolorosa. De hecho, la madre de Clara, Jacquotte y Louison fallecieron arrastradas por la patología, fue entonces cuando el planeta de estas jóvenes señoritas cambió. De hecho, el padre de las tres hijas se regresa a casar muy rápidamente. Así que el padre escoge enviar a sus hijas a Alemania, es la Segunda Guerra Mundial, los tiempos son difíciles y el hombre de la vivienda cree que las mujeres son sólo bocas que dar de comer, que son caras, que son inútiles, por eso Clara, Jacquotte y Louison son contratadas, contra su intención, al servicio del trabajo obligación. De vuelta en Francia, las tres jóvenes se emancipan a su forma, reapropiándose de sus cuerpos, de su razón, de su libre albedrío. Clara, Jacquotte y Louison, que por el momento no viven juntas, se convirtieron en mujeres valientes, pero también en mujeres con un carácter muy distinta. De hecho, las tres hermanas no se parecen bastante, aunque tienen en común un principio de vida idéntico y difícil. Así que estos son retratos que descubrimos, retratos de tres mujeres en un mundo de hombres, pero también un mundo en guerra, puesto que la historia empieza a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y continúa después de su fin. Además, por poner un solo ejemplo, el planeta de entonces en Francia podría, por un fácil aborto, condenar a muerte a una mujer. ¿Gracias a quién? Gracias Vichy!

Como todos los días de la semana, excepto el domingo, me desperté esta mañana a las seis de la mañana. Fue el despertador, una vez más, lo que me sacó de la cama. En la mitad de la noche tengo una pesadilla. Y entonces, cuando llega el día, indudablemente, estúpido y agotado, me quedo dormido como un tronco. Si no fuera por la melodía, pienso que me quedaría aquí hasta el mediodía.

La editorial tiene razón al decir que es una novela feminista, porque precisamente lo es, feminista, actualizada, intrépido. En su novela, llamada con razón: “La peau dure”, el creador Raymond Guérin retoma la causa de estas mujeres que fueron trágicamente pisoteadas, torturadas y torturadas, pero que luchan por no terminar aplastadas por la vida, la sociedad y los hombres. Me se ve que proteger abiertamente el aborto, la emancipación de la mujer, en 1948, porque la novela se publicó por primera oportunidad este año, es un acto intrépido. Estoy muy asombrado y me hago una pregunta cómo fue recibido el libro en ese instante. Además, la novela es todo menos maniquea y aunque el creador protege a los pequeños, a las mujeres, estas últimas no son ideales, porque la perfección no existe. Tampoco la policía y la burguesía se detallan caricaturizadas, como seres sin corazón e incomprensibles, no, no son siempre duras y frías. “La piel dura” es una novela emocionante y dura, pero la historia también está llena de hermosos instantes de amistad, asistencia recíproca y, por consiguiente, promesa. No es un libro pesimista, más allá de la dureza del texto. Para finalizar, quiero decir que más allá del tema que puede parecer difícil, el texto no es así, es verdaderamente un libro fácil de leer, es muy alcanzable, lo que no supone que la novela sea simplista. Todo lo contrario!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *