Las últimas noches de París, de Philippe Soupault

Un hombre, cuyo nombre (ni su descripción) jamás se conocerá, pero que no es otro que el narrador, pasea a lo largo de la noche por las calles de París. Siguiendo sus paseos, nuestro búho nocturno conoce hombres, un marinero, un perro, una mujer y nos hace comprender París, un París lleno de melancolia, así lo señala el narrador.

“A través de los árboles, la Torre Eiffel tomó un aspecto con pasión y se convirtió en un acto de valentía y orgullo. Cubierto de estrellas, perdió la mirada familiar y alegre que nos forzaron los primeros años del siglo XX. A las siete en punto, el jardín estaba muy desierto. Sólo las voces recordaban las presencias. Estaba soñando. Y la que desafió frente mí, no sé quién, me alejó de todos estos debates vanos, de sus cuestiones engorrosas. La Torre Eiffel se volvió más viva que yo”.

¿Qué está tratando hallar (el narrador)? ¿La mujer? ¿Está tratando hallar algo, debería haber preguntado? No, nada, excepto quizás huír, ahogarse en la posibilidad de oportunidades que le sorprendan. El narrador, además, terminará tratando hallar al asesino, para Georgette, eso es lo que nos hará creer. Además, en el desenlace todo ocupará su lugar, como si nada hubiera ocurrido, como si la realidad se hubiera apoderado de todo. En esta historia nebulosa y onírica, París es el personaje primordial, es él quien une a hombres y mujeres. Todo es extraño, de hecho incongruente en este pequeño mundo descrito por Philippe Soupault. ¡Me encanta! ¡Me encanta! Todo es poético, de hecho surrealista en este pequeño mundo… ¡Me encanta!” Les dernières nuits de Paris” es una obra elegíaca. Te sientes bien allí, no quieres salir, de esta novela corta con su atmósfera enigmática y donde no todos los caminos conducen a Roma, sino a París.

Philippe Soupault, que no es otro que el cofundador del surrealismo, es, me se ve, un constructor olvidado que debe ser redescubierto. Personalmente, es el primer texto que leo de Philippe Soupault y me ha encantado, me ha conquistado… Pienso continuar con “Le Nègre”. Me gusta la escritura de este constructor, las expresiones, oraciones, párrafos, páginas y capítulos se suceden sin contrariedad. Así, fue el estilo de Philippe Soupault el que me detuvo y me encantó, no la trama. Además, yo diría que esta novela no posee dentro ninguna. Hubo un delito, ¿pero podemos decir que hubo una investigación? Dejaré que lo juzgues por ti mismo. ¿Qué te se ve eso?

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