Los conejillos de Indias, de Ludvik Vaculik

inidentificable en Francia, el escritor y periodista checo, que murió este verano a la edad de 88 años con una indiferencia total en Francia, es sin embargo un constructor habitual y muy recurrente en su país. Un feroz opositor al régimen comunista en la vieja Checoslovaquia, Ludvik Vaculik, considerado hostil al régimen comunista, fue visto por las fuerzas de la ley y el orden, a las que tuvo que contar todos los días hechos y movimientos. Debido al editor Attila y su atención al aspecto, conocemos un poco mejor a Ludvik Vaculik.

 

Con el acompañamiento de un epílogo y de una bibliografía comentada, así como de un prefacio, el editor enseña, entre otras cosas cosas, cómo se tradujo el libro, etc. Además, el editor no se contentaba con enriquecer el texto original con expresiones, ya que también apela a nuestro sentido del tacto con el acompañamiento de una portada tridimensional muy atrayente. Así como nuestro sentido visual, ya que el texto está adornado por numerosas ilustraciones (en blanco y negro y en color), dibujadas por Jérémy Boulard Le Fur. Acercamiento los dibujos muy exitosos, magníficos.

El título del libro, “Los conejillos de indias”, en el doble sentido de que destina tanto a los pequeños roedores como a un tema de experiencia, sintetiza realmente bien este último, porque el libro de Ludvik Vaculik, lleno de insinuaciones, otorga varios niveles de lectura y comprensión. En su libro, Ludvik Vaculik señala la historia profesional y familiar del narrador Vasek. La novela comienza de manera común y seguimos a Vasek, un banquero de un banco estatal que, del mismo modo que sus colegas, roba algunos billetes para llegar a fin de mes. Supervisados por la policía, estos cleptómanos banqueros son regularmente controlados y apresados. Sin embargo, ningún empleado se preocupará jamás. ¡¿Primera extravagancia?! Con esto, Ludvik Vaculik nos dice la narración de Vasek, un hombre de familia que realmente cae bajo la fascinación de los conejillos de indias que adopta. ¡¿Segunda extravagancia?! Conejillos de Indias que simultáneamente serán amados, mimados, estudiados, tratados como conejillos de Indias, etc. Entonces, se puede abarcar el paralelismo que se establece entre un Vasek, un óptimo padre, pero también un padre sin corazón y torturador, y un Estado checoslovaco omnisciente y omnipotente. ¡¿Pesado y pesado?! En esta novela, el constructor, me se ve, también critica un modelo económico checoslovaco que se está agotando. Sin embargo, Ludvik Vaculik jamás nombra las cosas con claridad y, aunque cada lector puede seguir su propia interpretación, la crítica habitual es palpable. ¡Frío y helado! Y ese está dentro de los puntos fuertes del libro. Poco a poco, el universo descrito por Ludvik Vaculik y al que no se conoce todo se vuelve cada vez más opresivo, poco a poco se va asentando un malestar. ¡¿Por qué?! ¿Los checoslovacos también son conejillos de indias? Entonces, nos encontramos frente una clase de vorágine, término utilizado varias oportunidades en el texto y que desde luego sirvió de base para el trabajo de la editorial Atila en la portada del libro.

Entonces, sugiero este libro cuya escritura dinámica y rica en juegos gramaticales y ortográficos complacerá a los que leen rigurosos, pero también a otros. Paradójicamente, el texto es fácil (en su vocabulario) y difícil por medio de un mundo descrito para el que no tenemos todas las claves. El constructor hace que nuestra imaginación trabaje de la forma más hermosa. Ludvik Vaculik hace que el lector sienta realmente bien ese torbellino del que hablaba antes, a través de su escritura que empieza lentamente y cuyo ritmo se hace más rápido a lo largo de todo el libro hasta dejarnos sin expresiones. ¡Huido! Para esos que aún no están convencidos, sepan que el libro ha recibido el Premio Nocturno 2011. Estamos hablando de un premio poco habitual, pero que me logró comprender unos textos muy lindos, y que premia “proyectos fantásticas o poco recurrentes” según Wikipedia. Es un texto hermoso y un trabajo hermoso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *