Sí, de Thomas Bernhard

He leído varias novelas del escritor austriaco Thomas Bernhard comprados en librerías de libros de segunda mano en línea y me gusta muy este escritor, pero este último título probablemente sea ahora mismo mi favorito. Gracias otra vez.

Desde las primeras líneas de la novela de Thomas Bernhard, nos dejamos llevar por un torrente de expresiones furiosas que siguen atacándonos. De hecho, el primer punto, sinónimo aquí de primer respiro, sólo llega después de varias páginas. Y aquí estamos muy agitados antes de que el constructor tome un ritmo más retardado (por no decir más normal). Sin embargo, el constructor austriaco no dejará de cambiar oraciones muy largas y después más cortas a lo largo de su novela, para mantenernos siempre en suspenso frente el narrador, un narrador que grita su asco… ¿Y quién es este hombre que dicen a sí mismo, que nos abre su corazón y su alma? Es un hombre solitario que en oportunidades se arrepiente de estar solo, pero no muy frecuentemente. Es un nihilista, un misántropo que no cree en nada ni en nadie, sino en un hombre consciente de sus tormentos. Así que este último exactamente tiene amigos que viven no lejos de casa, pero también son pocos, sólo hay tres. Además, el narrador pasará en oportunidades varios meses antes de ver a alguien, sin darse cuenta, muy preocupado para investigar su crónica, su situación y lo que le circunda. En “Sí”, hay una trama y una caída, pero eso no es lo más importante en este libro. No, lo que importa es la escritura y el pensamiento del constructor. La novela de Thomas Bernhard no es realmente una novela, no es un libro que cuente una historia, es más bien un monólogo, el del constructor, me refiero al del narrador… ¿Es un lapsus revelador? Sí, podemos cometer errores al escribir, ¿no lo sabías? Thomas Bernhard jamás dejó de escupir su veneno a sus compatriotas austriacos en todo su trabajo. Además, en esta novela Thomas Bernhard no se priva de rascarse los suyos mientras habla del hombre de manera general. El narrador también habla de su deseo de finalizar con la vida, el suicidio es de hecho el tema escencial”. Sí”, de Thomas Bernhard, es una novela vigorosa, una novela que bofetadas y chorros, como un torrente que se escapa con un choque. El texto del constructor austriaco es oscuro y negro, pero sí es muy incitante leer este tipo de libro que abre la cabeza, que exhibe lo que nadie quiere ver. Sí, me encanta este tipo de texto, sí, me siento muy superior después de una lectura así, sí, es hermoso, sí, sí y mil oportunidades sí!

“Por un lado, para el que vive según el espíritu, la necesidad de encerrarse en el nombre de su trabajo científico es la más importante de todas las pretenciones, pero, además, el colosal peligro es que uno se encierra de una manera muy extremista, y quién, en el desenlace, tuvo un efecto por ahora no incitante, sino inhibidor y también destructivo sobre este trabajo intelectual, y, desde cierto momento, mi encarcelamiento lejos de todo el planeta en nombre de mi trabajo científico había tenido precisamente un efecto destructivo sobre este trabajo científico. »

Thomas Bernhard es uno de mis escritores favoritos y, simultáneamente, uno de los que menos conozco (entre los que prefiero). Entonces, todavía me quedan varios libros por comprender del constructor austriaco. ¡Qué suerte! La construcción de esta novela que relato es increíble, el estilo es vertiginoso, la narración es vertiginosa, uno cae tan prominente como en un salto en paracaídas y no puede aferrarse a nada. Sí”, de Thomas Bernard, no es un himno a la vida, sino una oda a la desaparición. Para deducir, sepan que el libro es medianamente corto, tiene unas 180 páginas y se lee muy rápidamente. Tenía la impresión de que era el constructor quien marcaba la agilidad de mi lectura de inicio a fin.

¿A quién le agradan los monólogos desesperados?

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