El Tercer Hombre, por Carol Reed

A lo largo de un largo tiempo pensé que “El tercer hombre” era una película apuntada por Orson Welles y no por Carol Reed, a la que todavía se se refiere en enormes letras en los créditos de apertura. Después de comprobar la película Arte hace poco, todavía me hago una pregunta cómo es viable que me haya perdido esta información. De todos métodos, después de mi primera proyección, recuerdo que pensé: “Orson Welles es verdaderamente un director excepcional. En la dirección, se se ve a la película “El Juicio” así como al “Sr. Muhammad”. Arkadin”, esto es lo que creía y sin haber intentado estudiar más, me quedé en el error un cierto tiempo… Además, descubrí entonces por la misma ocasión que nuestro Orson Welles había dejado la duda sobre su verdadero papel en esta película, para al final admitir que el único maestro dentro a lo largo de el rodaje no era otro que Carol Reed. ¡Santo Orson Welles!

Holly Martins, un fracasado novelista de aventuras, desciende en la Viena de la posguerra en ruinas (dividida en 4 zonas de ocupación militar) tras ser invitado por su amigo Harry Lime. Un trabajo bien comprado era esperarlo allí. No obstante, Holly Martins, una vez en el sitio, aprende de la boca del conserje la desaparición accidental de su amigo (derramada por un coche), que termina de ser llevado, le dice este último, para ser puesto bajo tierra. En el funeral, Holly Martins es abordada por el Más grande Calloway quien se apresura a describirlo como su amigo, en un vulgar vendedor y asesino. Asombrada e incapaz de creer la responsabilidad de su camarada, Holly Martins escoge investigar el pasado del difunto. De a poco, Holly Martins irá de hallazgo en hallazgo y de desconcierto en desconcierto hasta que se entere de la presencia de un tercer hombre.

Como todo cine negro que se precie, “El tercer hombre” cuenta la narración de una investigación, pero también la de un amor irrealizable y una amistad traicionada… Carol Reed, para esta película, exhibe una inventiva estilística con el encuadre oblicuo, que habrá marcado para toda la vida esta obra cinematográfica. Este rodaje lo vamos a encontrar en muchas películas dirigidas en esta ocasión por Orson Welles, pero también, en cierto modo, en Elia Kazan. Los primeros planos, las tomas desde arriba y desde abajo, los juegos de sombras, etc. son tomados del cine italiano, alemán y ruso. Carol Reed creó aquí un trabajo atípico, desde un criterio estilístico, revolucionario e bajo la influencia por el cine europeo. El blanco y negro, tan bien usado por el director, es una sección integral de la película. La interpretación de Orson Welles como un bastardo seductor es increíble. El espectador que caí bajo el hechizo de Harry Lime sin importar sus graves faltas y crímenes. Además, “El Tercer Hombre” está lleno de situaciones de culto, como la persecución en las alcantarillas vienesas que se convierten en reales laberintos. Me recuerda a la escena final de “La Dama de Shanghai”. La secuencia final que no esperamos, pero esperamos o esperamos, es otra escena de culto… “El tercer hombre” también tiene relación a “M el maldito” o “Alemania, año cero”, y como mencioné anteriormente antes a “La dama de Shanghai” y seguramente otras películas que no he visto. No debemos olvidar la música de la película y la incesante melodía cítara que nos transporta a la historia. Esta parte compuesta e interpretada por Anton Karas seguirá siendo famosa para toda la vida.

 

Si no viste esta película que ganó el Grand Prix en el Festival de Cannes de 1949, un Blu-Ray cuya prueba se realizó recientemente está utilizable aquí, en tanto que un increíble archivo sobre Orson Welles está presente aquí.

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